La comida como maestro100%1

La Dra. Vandana Shiva, física, activista medioambiental, ganadora del premio Nobel Alternativo de la Paz en 1993 y autora de numerosas publicaciones sobre derechos de la propiedad intelectual, biodiversidad, biotecnología y bioética, ha jugado un papel fundamental en la lucha por el cambio en las prácticas agrícolas, los derechos de la mujer y los sistemas alimentarios en todo el mundo. En este artículo, la Dra. Shiva argumenta que el reduccionismo y la fragmentación del sistema educativo a través de disciplinas concisas han reemplazado a la educación tradicional integral, y analiza alguna de las nefastas consecuencias que tiene el engendrar “monocultivos mentales”.

Somos lo que comemos

Y aún así, cada vez somos más ignorantes de lo que comemos. No sabemos nada sobre cómo ha sido producida la comida, cómo ha sido procesada y cómo ha sido distribuída. No es que no se impartan en las universidades y facultades las materias de agricultura y ciencias de los alimentos, sino que la comida, como nuestra única fuente de alimentación, desaparece bajo la fragmentación y el reduccionismo de las escuetas materias que han reemplazado a la educación integral sobre los alimentos.

Debido a que la agricultura moderna industrial y el procesamiento industrial de los alimentos  están en manos de la industria y las corporaciones, la educación y las materias relacionadas con los alimentos y la agricultura generan vendedores de productos químicos industriales y alimentos industriales, no productores de alimentos seguros, sanos, nutritivos y sostenibles.

La Revolución Verde

La Revolución Verde, el nombre dado a la industria química agrícola en el Tercer Mundo, reduce el suelo a ser un contenedor vacío dentro del cual se vierten los fertilizantes NPK 1 sintéticos. La vida de las lombrices y las micorrizas, la fuente de fertilidad del suelo, desaparece de la educación. Las abundantes semillas vivas también son vaciadas de vida, de autoorganización, de regeneración.

La Revolución Verde estrechó las bases de la seguridad de abastecimiento alimentario, desplazó granos nutritivos diversos y esparció monocultivos de arroz, trigo y maíz, de manera que se centró en los alimentos básicos y en los rendimientos que tienen.  Y la ingeniería genética está enmendando los pocos beneficios de la Revolución Verde al olvidarse de la diversidad de los granos básicos y centrarse en la resistencia a herbicidas y no en obtener mayores rendimientos.

El 54% del aumento en los cultivos transgénicos corresponde a aquellos que han sido manipulados para aumentar su resistencia a los herbicidas o, más bien, al incremento del uso de herbicidas, y no a aumentar la producción de alimentos.  Mundialmente, en el 40% de la tierra dedicada a cultivos basados en la ingeniería genética se produce soja; en el 25% se produce maíz; en el 13% se produce tabaco; en el 11%, algodón; en el 10%, canola 2, y en el 1%, tomates y patatas. Tabaco y algodón son cultivos comerciales no alimenticios, y cultivos como la soja no constituyen  granos básicos para muchas culturas fuera del este asiático. Cosechas de este tipo no alimentarán a los hambrientos. La soja no proporcionará seguridad alimentaria a los indios que comen dal y el maíz no dará seguridad al cinturón de sorgo de África. Ahora que el maíz y la soja se están desviando para ser usados como biocarburante, esta situación está causando hambruna y escasez de alimentos a escala mundial.

La tendencia hacia los cultivos genéticamente modificados señala una reducción de las bases genéticas de nuestro abastecimiento de alimentos. En lugar de los centenares de judías que se comen en todo el mundo, tenemos la judía de soja. En lugar de las diversas variedades de mijo, trigo y arroz, tenemos sólo maíz. En lugar de la diversidad de semillas de aceite, sólo hay canola.

Estas cosechas están basadas en la expansión de monocultivos de la misma variedad diseñados para cumplir una única función.  En 1996, se plantaron 1,9 millones de acres en el mundo con sólo dos variedades de algodón transgénico y 1,3 millones de acres con soja Roundup Ready. Actualmente una sola corporación, Monsanto, y cuatro cultivos: maíz, canola, soja y algodón, representan el 95% de todos los OGM plantados mundialmente. A medida que la industria biotecnológica se globalice estas tendencias al monocultivo aumentarán, y ello comportará el  arrinconamiento de la biodiversidad agrícola y la aparición  de la vulnerabilidad ecológica.

Además, al forzar la expansión de cultivos no alimentarios, como el tabaco y el algodón, las cosechas de transgénicos dedican menos acres a la producción de alimentos, hecho que agrava la inseguridad alimentaria.

Destrucción de la biodiversidad

En la agricultura india las mujeres usan más de 150 especies de plantas distintas (que la industria biotecnológica llamaría “maleza”) como medicina, comida o forraje. Para los más pobres esta diversidad es el recurso más importante para su supervivencia. En Bengala oeste, 124 especies de “maleza” recogidas en los campos de arroz tienen relevancia económica para los agricultores locales. En un pueblo de Tanzania, más del 80% de los platos de verdura se preparan con plantas no cultivadas. Herbicidas como Roundup y los cultivos transgénicos diseñados para soportarlos destruyen la economía de los más pobres, especialmente la de las mujeres. Lo que es una mala hierba para Monsanto es una planta medicinal o un alimento para la población rural.

Dado que la biodiversidad y los policultivos son una fuente importante de alimentos para los pobres rurales, y ya que los policultivos son el medio más eficiente de conservación del suelo y el agua, y de control ecológico de plagas y malas hierbas, las tecnologías del Roundup Ready son, de hecho, un ataque directo a la seguridad alimentaria y ecológica.

Contaminación genética

Las cosechas diseñadas mediante ingeniería genética hacen que aumente el uso de productos químicos y añade nuevos riesgos de contaminación genética. Los cultivos resistentes a herbicidas han sido diseñados para practicar una  agricultura que hace un uso intensivo de los herbicidas. Pero a la vez crean el riesgo de transformar las malas hierbas en “súper malas hierbas” por la transferencia de rasgos resistentes a herbicidas desde los cultivos modificados genéticamente hacia plantas con las que están relacionadas de cerca.

Investigaciones en Dinamarca han demostrado que la colza genéticamente modificada para ser tolerante al herbicida puede transmitir el gen introducido a una hierba natural que esté emparentada  con ella a través de la hibridación.  Hierbas emparentadas a la soja son comunes en Dinamarca y en el resto del mundo. Convertir esta maleza en una “superraleza” que porta el gen para la resistencia al herbicida puede provocar grandes pérdidas de cosechas y hacer aumentar el uso de herbicidas. Por estas razones la Unión Europea ha impuesto una moratoria de facto en la siembra comercial de cultivos genéticamente manipulados.

En muchos casos las malas hierbas que plagan los cultivos están emparentadas con las mismas especies cultivadas. Las remolachas silvestres han sido un gran problema en el cultivo de la remolacha azucarera en Europa desde los años setenta. Dado el intercambio genético que se produce entre las remolachas maleza y las remolachas cultivadas, las remolachas azucareras resistentes a herbicidas sólo pueden suponer una solución temporal.

Las supermalezas pueden llevar a “bioinvasiones”, eliminar la diversidad local y arrasar ecosistemas enteros. El problema de las especies invasoras es cada vez más reconocido como una gran amenaza para la biodiversidad.

Agricultores suicidas

En la India el algodón Bt modificado genéticamente hipoteca la vida de los agricultores y provoca suicidios. Más de 250.000 agricultores se han suicidado en la última década, desde que corporaciones como Monsanto empezaron a introducir semillas no renovables y a establecer monopolios de semillas. A la semilla también se le ha robado la fertilidad. El objetivo de la industria es obtener semillas finales no renovables. Aquí el reduccionismo genético también promueve la destrucción de la diversidad y la destrucción de las semillas vivas renovables.

En marzo de 1998, el USDA 3 y la compañía Delta and Pine Land anunció el desarrollo conjunto de la patente sobre una nueva biotecnología agrícola benigna llamada “control de la expresión genética de las plantas”. La nueva patente, que ha sido solicitada en al menos 78 países, es aplicable a plantas y semillas de todas las especies. La USDA, una agencia gubernamental, recibe un 5% del beneficio de las ventas de estas semillas, que se considera una “policía genética” incorporada.

¿El resultado? Si los campesinos guardan las semillas de estas plantas en la cosecha para  cultivos futuros, la siguiente generación de plantas no crecerá. Guisantes, tomates, pimientos, espigas de trigo y mazorcas de maíz se convertirán esencialmente en morgues para las semillas. De esta manera el sistema obligará a los campesinos a comprar nuevas semillas de las compañías cada año. Este método ha sido llamado “tecnología exterminadora”, y amenaza la independencia de los agricultores y la seguridad alimentaria de más de 1.000 millones de campesinos pobres en países del Tercer Mundo. Cuando los agricultores del Tercer Mundo siembran semillas rezan: “que esta semilla sea inagotable”. Monsanto y la USDA, por el contrario, parecen decir: “permite que esta semilla se acabe para que nuestros beneficios y monopolio sean inagotables”.

Educación para la ciudadanía de la Tierra

Durante las últimas tres décadas he intentado ser el cambio que yo quiero ver

Cuando descubrí que la ciencia y la tecnología dominante servían a los intereses de los poderosos, dejé el mundo académico para fundar la Fundación de Investigación para la Ciencia, Tecnología y Ecología, una organización participativa de investigación de interés público. Cuando descubrí que las corporaciones globales querían patentar semillas, cultivos de formas de vida, empecé Navdanya para proteger la biodiversidad, defender los derechos de los campesinos y promover la agricultura orgánica. En colaboración con el Schumacher College del Reino Unido, Navdanya ofrece una serie de cursos transformadores para grupos de todas las edades con el objetivo de cultivar la contemplación, la información y la acción dinámica que inspire a los participantes para el resto de su vida.

Vandana Shiva

Fundadora y directora de Navdanya Internacional

Programas educativos en Navdanya

  • Agricultura orgánica biodiversa: la solución a la crisis alimentaria y del clima
  • Programa pequeños ecologistas para escuelas sobre predicción del futuro
  • Universidad de las abuelas: sabiduría popular de las mujeres sobre la comida y la salud
  • Conferencia Internacional sobre Gandhi, Globalización y Cambio Climático
  • Agua y cambio climático: glaciares, ríos y presas en el Himalaya
  • Conferencia Internacional sobre los Ríos del Himalaya y el Cambio Climático
  • Red de vida
  • Biodiversidad, conservación y agricultura sostenible
  • Mujer, salud y medioambiente
  • Democracia en la Tierra; alternativas a la globalización corporativa
  • Cursos en nanotecnología con ETC, Canadá
  • El futuro de los alimentos: cambio climático, OGM y seguridad alimentaria
  • Gandhi y la globalización

1 Nitrógeno (N) fósforo (P) y potasio (K).
2 Canola es uno de los dos cultivos de colza usada para producir aceite comestible y pienso para el ganado.
3 Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.